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Arte Contemporaneo Mendoza: Los Umbrales - ISSN 2545-7535

Villalonga Martín

Villalonga Martín

Textos de artista

“El arte muestra como es uno. A mi me gusta abrir la puerta para ver cómo es”.

 
Comentarios Críticos

Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía

El proyecto La línea piensa nace del convencimiento de que el dibujo en y de nuestro país no está lo suficientemente valorado a pesar de tener extraordinarios cultores. Nuestro propósito principal es contribuir a llenar ese vacio.
Su nombre destaca lo que para nosotros es la esencia del dibujo: la línea (o el trazo). Si bien se suele asociar casi con exclusividad la palabra dibujo a la de representación nosotros queremos destacar el acto de dibujar como el del desarrollo de un pensamiento lineal: una línea lleva a otra línea como un silogismo gráfico.
La imagen es el punto de llegada más allá de que represente algo o no. Lo que importa es lo que nos presenta.

Luis Felipe Noé, 2000

Luego de transitar la figuración y abstractizarla en si misma, mi interés fue focalizándOSe en la línea como elemento plástico por si sola; su energía, vibración, recorrido, etc. Decidí entonces entregar la temática al azar que me propone el dibujo sin boceto previo. Aquí, en esta constante metamorfosis entre lo aprendido y lo que pudiera suceder, es donde encuentro.

Catálogo. Proyecto: La línea que piensa. Muestra 2. Martín Villalonga. Dibujos 2004/2006. Centro Cultural Borges
.LOS CONCIERTOS LINEALES DE MARTÍN VILLALONGA

 
El placer de la libertad y la libertad que da el placer. La primera proposición reflejada en otra que la modifica pero que, a su vez, sugiere un encadenamiento alternativo con ella y en progresivo énfasis (como en El Bolero de Ravel), constituyen juntas una frase no meramente retórica, porque es lo que verdaderamente siento cuando contemplo los dibujos de Martín Villalonga, que debe sentir él cuando los realiza. Algo asi como un gran pianista de jazz al que una nota lo lleva a otra, pero también a contrariar el ritmo, y jugando elabora su concierto. En las obras de Martin se vive el acto placentero y libre de formar un tejido de lineas, pero no por ello obsesivo, porque ellas son las huellas de los pasos de una danza, ni tampoco superficial, ya que repercute como una visión del fluir de la vida y del cambio incesante como forma de ser del mundo. Él se refiere a éste como un filósofo que utiliza abstracciones para proponer una cosmovisión.
La línea se dobla, se duplica y vibra en su doblez, se engrosu una, se curva otra, es una sola y son miles, se multiplica, se divi de, se amontonan sus partes, bailan algunas en el espacio y corren otras a refugiarse en un conglomerado, abrigando todas sus partes dispersas… y el universo está allí.
Villalonga no representa sino que presenta, o mejor dicho, se presenta ante el mundo en el acto de dibujar sintiendo a este en su temporalidad pero convirtiéndolo, en un instante, en imagen atemporal. Por todo ello sus obras constituyen una excelente manera de ejemplificar el título de este proyecto que codirigimos Eduardo Stupía y yo: La línea piensa.

 

Catalogo. A pura fibra. Museo Municipal de arte Moderno Mendoza. Mayo-Junio 2000.
LAURA VALDIVIESO

Les propongo despedazar una obra de Villalonga hasta dejar el lienzo vacío. Despedazaría por completo, buscando desde lo evidente hasta lo implícito. Cuantificar y cuailificar todo. Describir e interpretar. Pero, ¿por dónde empezar’?. Se podría decir que son pinturas sobre un bastidor rectangular. Luego, medir el bastidor y saber cuáles son sus proporciones. Seguir con el color del fondo, si es un plano pleno o una superficie manchada. Cubierta de variaciones de color. Establecer cuántos colores hay sólo en ese fondo. Saber cómo fue gestado, si es resultado de una estricta premeditación o si el azar ha dejado su impronta (,el azar?). Se podría continuar contando cuántas figuras hay y cuántos colores que ya no pertenecen a ese fondo, para ello, habría que tener claro a estas alturas qué es fondo y qué no lo es. Medir las líneas y establecer cuántos metros de ellas usó en la obra. Pero, ¿con qué las trazó?. Y, ¿con qué pintó los colores que antes contamos?, ¿pincel, espátula, manos?, haciendo referencia a las herramientas. Pero este “con qué” también abarca el material y el diluyente. VoMendo a contar los colores, hay que establecer un criterio para hacerlo, por ejemplo, el rojo se cuenta como uno incluyendo sus infinitas variaciones, o hay que hacer el esfuerzo y cuantificar todos los rojos y, obviamente azules, verdes, amalles, etc. ¿Y las ligures?. Podrían clasificarse en humanas, vegetales, animales e híbridos. ¿Habrá que desglosar qué grupos de hibridos, por ejemplo zoomorfos, antropomorfos, etc.? También es considerable atender a sus acciones, es decir ¿qué están haciendo?. OMdamos especificar si dichas figuras están delineadas, coloreadas, si son planimétricas o volumétricas. Pero qué detalle!… Son realistas, expresionistas, surrealistas o qué (o nada de eso). Suponiendo que estuviera resuelto el asunto hasta acá faltaría establecer nociones sobre el espacio virtual en el que viven figuras, líneas, colores. ¿Dónde está ubicado el punto de vista?. Esta referencia incluye otro personaje en la obra, algo asimilable “al narrador omnisciente” de un cuento o novela, que está afuera pero que es quien ve, y por tanto establece este punto. Así podría deducirse el punto de fuga. ¿hay punto de fuga?. O ir más lejos y preguntarse por el arriba y el abajo, el derecho y el revés.
Hagamos un alto en este punto y pensemos. Para despedazar una obra habría que diseñar un mapa para no perder- se. Podríamos separar los elementos materiales de los espirituales, los técnicos de les expresivos, los contenidos de las formas en que están presentados, los elementos puramente plásticos de los iconográficos. O habría que establecer qué está presente en ese cuadro que englobe toda la obra de Villalonga y obviar lo demás, o buscar los rasgos que expresan nuestra identidad (mendocina, argentina, latinoamericana) o mejor pensar en el mundo globalizado y rastrear qué hay de universal en todo esto. Vamos a avanzar estableciendo qué NO ES una obra de Villalonga.
No es, obviamente, minimalista, ni conceptual en su sentido estricto.
No tiene la carga dramática de Goya ni de Bacon. No persigue un criterio unitario como Mondrian.
No es irónico, ni satírico, ni onírico.
La ‘economía de medios” no es una de sus categorías estéticas, ni la síntesis, ni la unidad, ni el estilo. Mucho menos la armonía o el equilibrio.
En este sentido, Villalonga es un artista anticlásico. Su obra refleja una especie de barroquismo postmoderno: sensual, atractivo, saturado, envolvente. Casi una alegoría del “TODO”, de lo múltiple, de lo que no se cierra ni se define, sino que sólo se muestra.
Por ejempá, fondos blancos y línea pura dibujando las figuras, fondos texturados tratados en blanco y negro y línea pura igualmente en las figuras, fondos texturados y coloreados con figuras definidas por líneas y planos, fondos manchados con mucho color y siluetas igualmente saturadas. Esto si sólo nos referimos a los fondos, pero si aludimos al color, las variaciones y matices son infinitos, sin más reglas que el agudo
— ojo del artista para decidlt qué se queda y qué se va. Las líneas, que son muchas, despliegan todas sus alternativas:
monocordes, moduladas, de diferentes espesores, oscuras y acuareladas, articuladas con puntos que las convierten en líneas intermitentes, superpuestas unas con otras, amontonadas o solas, creando centros de concentración y espacios de descanso (pocos). Figuras en muchas posiciones, conviviendo escalas diferentes y más o menos figurativas de acuerdo a cada caso.
Podríamos hablar del horror vacui o miedo al vacío del Barroco Americano o del Arte Maya y hasta del Rococó europeo o el arte chino. Pero en realidad es el barroquismo del hombre de nuestro tiempo, el de la ciudad de Las Vegas o el de las estanterías de un hipermercado. Son jerarquías organizadoras, el todo expresándose a sí mismo, desplegando su atractivo, su sensualidad, su fantasía El “todo vale” de nuestro mundo globalizado, filtrado por un artista que no duda ni cuando mancha, ni cuando juega, ni cuando dhuja Un artista cuyo indiscutible oficio de pintor y de dibujante son sus principales herramientas para arriesgarse a ese hiperbólico “todo”.

Villalonga Martín

Nacimiento: 1950

Formación:

En 1959 viaja a Mendoza a perfeccionarse con el grabador Victor Delhez.
Luego ingresó en la Escuela Nacional Manuel Belgrano. Desde 1988 reside en Mendoza.
Exp. Individuales
2000
Museo de Arte Moderno, Mendoza.
1997

Museo E. Guiñazu,
Casa de Fader, Mza.

 1996
Pintura en vivo, Exp. Telecomunicaciones 96,
Centro Costa Salguero, Bs. As

1994
Sala Sergio Sergio, Radio Nacional Mza.
1979, 1980 y 1981
Galeria Witcomb Bs. As. / 1993; Sala Viña del Mar
Chile
1977
Museo E. Guiñazú Casa de Fader Mza.

1970
 Municip. de Godoy Cruz, Mza / 1972, 1973: Galeria Ergón, Bs. As.

 
Exp. Colectivas
Se destacan:

1987
En 1987 participa en la muestra de Dibujo Argentino en Nicaragua, Costa Rica y Cuba, auspiciado por la Embajada Argentina y el Ministerio de Rel. Exteriores y Culto de la Rep. Arg., y curada por Loreto Arenas.
1974
Seleccionado en 1974 para el premio De Ridder.

 
Premios:

-Primer Premio Regional (adquisición), sección Grabado y Dibujo, Región Cuyo, Premio Argentino de Artes Visuales, Fundación Osde. 2005

-Primer Premio Dibujo, (adquisición) XIII Bienal Provincial de Artes
Plásticas, Mza. 2002

-Primer Premio Pintura (adquisición) XII Salón Bienal Provincial de Artes Plásticas, Mza. 1997

-Primer Premio Pintura (adquisición), Museo de Arte Moderno de
Mza. 1993

-Mención de Honor Salón del Consejo de Ciencias Económicas, Mza. 1992
-Segundo Premio (adquisición), Salón Vendimia, Mza. 1980

 

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